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Uno de los propósitos más destacados en el Plan Nacional de Desarrollo -PND- es la construcción de una dinámica que permita que la actividad minera promueva el desarrollo de las regiones, las poblaciones y los proyectos de inversión mineros más allá de la actividad de explotación.

 

Propone un nuevo modelo de relacionamiento entre nación y territorios, basado en principios de concurrencia y coordinación. Un acervo de información sectorial, del uso de las regalías distribuidas, información ambiental y del análisis de riesgo en toda la cadena productiva, que sea accesible a la población que facilite una mayor y más informada participación, así como la construcción de indicadores que midan los avances en esta nueva dinámica de relacionamiento entre instituciones y poblaciones.

 

Si bien el diagnóstico del plan contempla estos aspectos, en la propuesta de ley no se plantean aún normas que permitan avanzar en estos propósitos.

 

En segundo lugar, en el proyecto de ley del PND se derogan los mecanismos establecidos anteriormente para conformar los OCAD, que deciden sobre los proyectos de regalías, mientras Planeación Nacional dejará de ser la entidad encargada de viabilizar los proyectos del Fondo de Desarrollo Regional. Asigna esta nueva función a los ministerios, las entidades territoriales y las Corporaciones Autónomas Regionales.

 

Teniendo en cuenta que la semana pasada fueron derogadas las consultas mineras, cambios tan importantes en la institucionalidad regional deben analizarse con detenimiento y promoverse un debate nacional.

 

En términos de prospectiva se presentan programas de interés dentro del PND como la nueva expedición botánica 4.0, que permitirá construir un acervo de información geológica, geoquímica y geofísica del subsuelo a fin de identificar los potenciales de desarrollo del país en distintos minerales. Estos procesos se han desarrollado desde hace una década en el sector de hidrocarburos, pero no en el sector minero.

 

Se proponen mejoras en aspectos que han sido desafíos desde años anteriores como la mayor idoneidad en los titulares y la titulación minera y el fortalecimiento de las herramientas de fiscalización.

 

En esta vía se proponen varias modificaciones en la ley del plan, como las asociadas a la licencia ambiental para la formalización minera, los procedimientos para obras en áreas de servidumbre minera y una mayor definición de los requisitos para las actividades mineras de acuerdo con la etapa o estado jurídico en que se encuentren.

 

En materia de titulación, el plan señala que a septiembre de 2018 el país registraba 8.635 títulos mineros y estaban en estudio 9.450. Los títulos aprobados son en un 64 % por pequeña minería, 34 % mediana minería, y un 2%, gran minería.

 

Entre las metas propuestas para el sector de minas se propone:

 

Evolución sectorial

El sector minero colombiano registra un desarrollo continuo en el largo plazo, concentrado principalmente en el carbón, pero con un crecimiento y desarrollo paulatino en otros productos como el cobre, mineral de hierro, calizas, sal y esmeraldas.

 

Aunque 2018 fue mejor, las cifras de producción física revelan un buen comportamiento de largo plazo pero un ajuste en los últimos dos años de la producción minera. Comparado con las cifras de los noventa, la producción de carbón se ha cuadruplicado al pasar de 21,4 a 90 millones de toneladas en 2017, mientras la de cobre pasó de 1.151 a 9.355 toneladas. Desde 2011 los productos con mejor dinámica de producción física son el cobre, mineral de hierro, calizas para cemento, sal y esmeraldas.

 

Noticia762

Fuente: Economía Aplicada

 

El sector minero a nivel internacional pasa por una transición interesante. La incorporación de medidas de control medioambiental en China así como la reestructuración de su producción siderúrgica han generado una mayor demanda por mineral de hierro en vez de chatarra.

 

El país asiático lleva a cabo una reforma al sector del carbón que tiene como objetivo lograr en 2020 eliminar 800 millones de toneladas de capacidad desactualizada y agregar alrededor de 500 millones de producción avanzada. Colombia no es exportador o importador directo, pero recibirá el impacto de estos cambios por la vía de los precios en los mercados externos.

 

Estas dos tendencias, sumadas a los impactos que tendría en el principal productor de mineral de hierro la reciente tragedia de la represa de Brumadinho en el Brasil, tienen implicaciones en diferentes tiempos y direcciones que invitan a pensar en un diseño estratégico del sector para los próximos años. Tanto en mineral de hierro como en carbón metalúrgico el desarrollo de la capacidad exportadora en este sector está asociada principalmente a los costos de transporte, que hace menos competitiva en precio la oferta local.